Las Machotas: ¿Qué variante elegir para tu ruta?

23 de junio de 2026

Un excursionista con mochila asciende por un terreno rocoso en la ruta Las Machotas, con un paisaje montañoso y un valle al fondo.

Índice

Las Machotas forman una de esas excursiones de media montaña que funcionan muy bien cuando quieres caminar sin meterte en una travesía larga, pero sí salir con vistas amplias, terreno interesante y un paisaje con mucha personalidad. En este artículo te explico cómo es el recorrido, qué variante conviene según tu forma física, qué flora y fauna puedes encontrar y qué llevar para disfrutarlo con criterio. Yo la veo como una salida muy agradecida si buscas una ruta con granito, historia local y un entorno natural que no se siente artificial en ningún momento.

Datos rápidos para orientarte antes de salir

  • Distancia orientativa: entre 8,6 y 16,5 km, según la variante y el punto de inicio.
  • Tiempo realista: calcula entre 4 y 5,5 horas con paradas para fotos y orientación.
  • Dificultad: de moderada a fácil, pero con desnivel y tramos de piedra donde conviene ir atento.
  • Mejor versión para una primera vez: la salida clásica desde la Silla de Felipe II.
  • Lo más valioso del recorrido: las vistas sobre El Escorial, el collado de Entrecabezas y el contraste entre roca, dehesa y matorral alto.
  • Equipo mínimo: calzado con buena suela, agua suficiente, protección solar y un mapa offline o GPS.

Qué hace especial la ruta de Las Machotas

Lo primero que me interesa de esta excursión no es solo la cumbre, sino el conjunto. Las Machotas son dos elevaciones graníticas muy reconocibles en el entorno de San Lorenzo de El Escorial y Zarzalejo, y su gran atractivo está en que ofrecen una panorámica amplia sin obligarte a pasar un día entero en la montaña. Eso ya la convierte en una ruta muy equilibrada para senderistas que quieren algo más que un paseo, pero no necesariamente una ascensión técnica.

Además, el paisaje tiene un equilibrio muy poco común: roca desnuda, laderas con vegetación escalonada y, a ratos, una relación muy clara con la historia del lugar. La Machota Alta, también llamada Pico del Fraile, ronda los 1.461-1.466 metros según la fuente; la Machota Baja suele situarse en torno a 1.404-1.410 metros. Esa diferencia no parece enorme sobre el papel, pero en la práctica define bien la sensación de recorrido: una cumbre más rotunda y otra más amable, con un collado intermedio que da juego y permite ajustar la excursión a tu nivel.

Yo la resumo así: no es una ruta para “cumplir pasos”, sino para caminar mirando alrededor. Y precisamente por eso merece una explicación práctica, no solo una ficha fría de kilómetros.

Cómo es el recorrido y qué variante elegir

La excursión no tiene un único trazado cerrado. En torno a Las Machotas circulan varias variantes bastante usadas, y elegir bien cambia mucho la experiencia. La ficha turística de VisitMadrid sitúa la opción clásica en 8,6 km, 240 minutos y dificultad moderada, con salida en la Silla de Felipe II. Otras versiones amplían el paseo y rebajan un poco la pendiente sostenida, de modo que la elección depende más de lo que quieras pasar ese día que de la montaña en sí.

Variante Distancia Desnivel positivo Tiempo orientativo Dificultad Cuándo la elegiría
Silla de Felipe II 8,6 km aprox. 500-600 m 4 h Moderada Si quieres la versión más equilibrada y directa
Bosque de la Herrería y vuelta circular 10,2 km 594 m 4 h 26 min Fácil Si prefieres una jornada algo más completa sin alargar demasiado
Vuelta amplia desde El Escorial 16,5 km 484 m 4 h 33 min Fácil Si te interesa caminar más y subir menos de golpe
Acceso por Zarzalejo 13,1 km 693 m 4 h 30 min Moderada Si quieres una versión más montañera y con más desnivel

Mi consejo práctico es sencillo: para una primera visita, elige una variante corta o media y no subestimes el terreno. En el granito el esfuerzo no parece extremo, pero se acumula en las subidas y, sobre todo, en las bajadas. Si además haces fotos o te detienes en el collado de Entrecabezas, añade 45 a 60 minutos al tiempo de marcha que marca la ficha.

El paisaje que encontrarás entre granito, dehesas y matorral

Esta ruta me interesa mucho desde el punto de vista natural porque no es un simple “sube y baja”. El territorio mezcla dehesas, melojares, castañares, laderas con enebro y zonas más altas de matorral de montaña. El Ayuntamiento de Zarzalejo resume muy bien ese escalonamiento vegetal: robles y castaños en la base, enebrales a media ladera y piornales en la parte alta. Esa transición se nota de verdad cuando vas ganando altura y hace que el recorrido tenga lectura ecológica, no solo deportiva.

Si te gusta observar con calma, yo me fijaría en estas capas:

  • Base de la ruta: robledales y castañares, con una sensación más fresca y cerrada.
  • Laderas medias: enebro de la miera, jaras y matorral mediterráneo de transición.
  • Zonas altas: matorral de montaña y piorno, más expuesto al viento y al sol.
  • Roca y relieve: bolos graníticos, piedras caballeras y formas erosionadas muy fotogénicas.

En fauna, no conviene ir con expectativas de safari, pero sí con los ojos abiertos. Es habitual detectar rastros de jabalí, oír corzos en ciertas épocas del año y ver rapaces aprovechando las corrientes térmicas. Si llevas prismáticos, mejor; y si no los llevas, al menos haz una pausa en una zona alta con buena visibilidad. En una ruta así, el paisaje aéreo también cuenta.

Cuándo ir y qué llevar para no sufrir la jornada

Yo no la haría a media mañana en pleno calor si puedo evitarlo. La mejor ventana suele estar entre primavera y otoño, con margen para madrugar si la haces en verano. En invierno también se puede disfrutar mucho, pero hay que asumir días más cortos, posibles placas húmedas y una sensación térmica más dura en las zonas expuestas. El granito, además, cambia bastante con lluvia o helada: parece firme, pero resbala más de lo que uno espera.

  • Agua: lleva entre 1,5 y 2 litros por persona; si hace calor, yo me iría al tramo alto sin dudar.
  • Calzado: mejor zapatilla de trail con buena suela o bota ligera con agarre real.
  • Protección solar: gorra, crema y gafas; en la parte alta hay menos sombra de la que parece.
  • Comida: algo salado y fácil de comer, no solo barritas dulces.
  • Capas: una chaqueta fina cortaviento puede salvarte la parada en la cumbre.
  • Navegación: lleva track descargado o mapa offline, porque en variantes largas la orientación ya no es trivial.

Si yo tuviera que priorizar un solo error a evitar, sería este: salir con calzado urbano pensando que es una excursión “fácil”. Puede ser asumible en kilómetros, sí, pero el terreno no perdona una suela mala, sobre todo en bajada. La siguiente decisión importante es el horario, porque salir pronto marca la diferencia entre una ruta disfrutable y una jornada pesada.

Desde dónde arrancar y qué acceso conviene más

La salida más conocida es la Silla de Felipe II, porque permite entrar rápido en el corazón de la ruta y entender el paisaje desde el primer tramo. Es una buena elección si quieres una excursión compacta y con valor histórico añadido. Otra opción interesante es empezar desde el entorno de El Escorial, especialmente si te apetece alargar el paseo con tramos de bosque y una sensación más progresiva de ascenso. Y si sales desde Zarzalejo, el recorrido gana carácter montañero y una lectura más abierta del relieve.

Yo lo ordenaría así:

Punto de inicio Lo mejor de ese acceso A quién se lo recomendaría
Silla de Felipe II Arranque muy claro, buena referencia panorámica y ruta más clásica A quien quiera la versión más representativa
Bosque de la Herrería Más sombra, más componente forestal y arranque muy agradable A quien priorice el paseo y el entorno arbolado
Zarzalejo Más desnivel, sensación más montañera y acceso muy directo al relieve A quien busque una salida algo más exigente

Si vas en coche, merece la pena llegar pronto, especialmente en fines de semana o festivos. El acceso a la Silla de Felipe II está bien señalado desde la M-505, pero el problema no suele ser orientarse, sino encontrar sitio con calma. Si no quieres empezar ya con prisas, el horario importa casi tanto como las botas.

Un excursionista con mochila asciende por un terreno rocoso en la ruta Las Machotas, con un paisaje montañoso y un valle al fondo.

Cómo caminarla sin dañar un entorno muy sensible

Esta parte me parece importante porque el terreno puede dar una falsa sensación de robustez. La roca aguanta, sí, pero los suelos, los bordes de senda y ciertos matorrales de ladera son mucho más frágiles de lo que parecen. Además, algunas variantes publicadas en internet incluyen tramos que se acercan a fincas o caminos de uso compartido; por eso yo no improvisaría atajos ni me saldría de la traza principal sin tener muy claro dónde piso.

  • No recortes curvas: en laderas graníticas eso acelera la erosión y deja la senda hecha polvo.
  • No arranques plantas ni piedras: el atractivo del lugar está precisamente en que sigue siendo natural.
  • Reduce ruido: en una ruta de fauna, el silencio ayuda más que cualquier llamada.
  • Recoge todo lo que subas: incluso los restos orgánicos sobran si no pertenecen al lugar.
  • Controla al perro: si vas con uno, mejor atado en tramos sensibles o con ganado cerca.

Caminar con respeto no es una pose, es parte de la experiencia. En un lugar como este, donde la geología, la vegetación y la historia humana se mezclan, cada atajo mal pensado deja huella durante mucho tiempo. Y eso, sinceramente, empobrece la ruta para todos.

Lo que más me importa antes de volver a Las Machotas

Si tuviera que quedarme con una idea útil, diría que esta excursión funciona mejor cuando eliges bien la variante y no te obsesionas con hacerla “rápido”. La opción corta desde la Silla de Felipe II da una lectura muy completa de la zona; las variantes más largas aportan más marcha, pero no necesariamente más disfrute si no te apetece pasar el día entero caminando.

Mi criterio es este: primavera u otoño para disfrutarla de verdad, salida temprana para evitar calor y gente, agua suficiente y una suela que agarre bien. Con eso, la ruta de Las Machotas deja de ser solo una subida bonita y se convierte en una jornada muy completa de senderismo, paisaje y observación natural.

Si quieres, la próxima vez que la prepares puedes centrarte en una sola decisión: hacerla corta y panorámica, o alargarla para conectar mejor con El Escorial, el Bosque de la Herrería y Zarzalejo.

Preguntas frecuentes

La mejor época es entre primavera y otoño. En verano, se recomienda madrugar por el calor, y en invierno hay que considerar días más cortos y posibles heladas. El granito mojado o helado puede resbalar, así que un buen calzado es clave.

Para una primera visita, la variante clásica desde la Silla de Felipe II es la más equilibrada y directa. Ofrece una lectura completa del paisaje en unos 8,6 km y 4 horas, siendo una opción moderada ideal para empezar.

Es imprescindible llevar calzado de trail con buena suela o bota ligera, 1.5-2 litros de agua por persona, protección solar (gorra, crema, gafas), algo de comida salada, una chaqueta cortavientos y un mapa offline o GPS. No subestimes el terreno.

La dificultad varía de moderada a fácil según la variante. Aunque no es técnica, tiene desnivel y tramos de piedra que requieren atención. Hay opciones más cortas y suaves, y otras más exigentes para quienes buscan un reto mayor. Siempre elige según tu forma física.

El paisaje es muy variado, con un equilibrio entre roca granítica, dehesas, melojares, castañares y matorral de montaña. A medida que ganas altura, verás una transición ecológica fascinante, con bolos graníticos y vistas amplias sobre El Escorial.

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Manuel Almonte

Manuel Almonte

Me llamo Manuel Almonte y tengo 4 años de experiencia en el fascinante mundo de la naturaleza, la fauna y la flora ibérica. Desde muy joven, me he sentido atraído por la riqueza y diversidad de nuestro entorno natural, lo que me llevó a profundizar en el estudio y la divulgación de estos temas. Me motiva ayudar a los lectores a comprender la importancia de preservar nuestro patrimonio natural, así como a descubrir las maravillas que nos ofrece la biodiversidad de la península ibérica. En mis escritos, me enfoco en ofrecer información clara y accesible sobre las especies autóctonas, sus hábitats y las amenazas que enfrentan. Me dedico a verificar fuentes, comparar datos y simplificar conceptos complejos para que cualquier persona, sin importar su nivel de conocimiento, pueda apreciar y entender la belleza de la naturaleza que nos rodea. Estoy comprometido con proporcionar contenido útil, preciso y actualizado, porque creo que la educación es clave para fomentar una mayor conciencia y respeto por nuestro entorno.

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